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¿Qué esconde la historia del Florencia Sofía?

Desde sus inicios:

Rin rin, rin rin, ya era la tercera o Cuarta vez que llamaba a mis amigos Alejandro y Kimi y no contestaban, un matrimonio encantador que había conocido en extrañas circunstancias y que por hechos de la vida nos hacían tener una gran amistad. Hacía poco que había vendido una propiedad a muy buen precio y quería compartir mi alegría con quienes me había acompañado, escuchado y aconsejado tras varios años de complejas situaciones de vida, ellos siempre me entregaron todo su cariño
Rin rin, rin rin, nuevamente nada, así que decidí ir a visitarlos. Su casa retirada de la ciudad a más de 50 kilómetros me daba tiempo para pensar muchas cosas, más aún después de su último derrame cerebral, finalmente llegue y lo vi muy feliz, sano y lleno de amigos de su lejana infancia. Sorprendido y muy contento de verlo tan bien, pero encontré pertinente dejarlo en su jolgorio y  emprender el viaje de regreso, pero al momento de subirme al auto se me acerco y me invito a compartir un almuerzo junto a sus comensales, viejos camaradas. Mientras contábamos nuestras historia cargados de los más exquisitos mostos y una comida casera de esas de antaño uno de sus invitados comenta sobre un regata que se aproximaba y que él participaría , todos se mostraron muy interesados porque cada uno llevaba más de 45 años abordo de distintos barcos a lo largo de sus vidas, todos eran marinos jubilados y amantes del mar.
Jorge uno de los más entusiastas contaba sus grandes asañas que incluían al buque insignia de la armada chilena, la Esmeralda, todo parecía una película de aventuras, cargada de emociones y experiencias de vida, que momentos más inolvidables estaba viviendo, no había tiempo ni ganas de interrumpir. Uno de ellos me pregunta si navegaba y yo tímidamente le respondo que no pero que era un gran sueño que me había propuesto cumplir y que para ello tenía ganas de partir a EEUU y comprar un velero, a lo que inmediatamente Jorge me dijo que tenía el velero perfecto para mi y así fue, el Samoa
El Samoa un maravilloso Ketch de 54 pies construido en Alemania en los asitelleros de Xylon en el año 1982, diseñado íntegramente por un aleman jubilado que según los más cercanos eran Ingeniero eléctrico y que a esas alturas había fallecido hacía más de 10 años y que durante todo este tiempo poco o nada de mantenimiento se le había hecho, mostraba clarísimos síntomas de deterioro, pero nada de ello vi, el amor había sido a primera vista y el Samoa se sumaba a la lista de mis sueños hechos realidad.
Historia
1945 sonaban las últimas estruendos de la Segunda Guerra Mundial y se dejaba ver la evidencia de la más horrorosa realidad creada por el hombre, rápidamente Alemania se ponía de pie y comenzaba a desarrollar su industria que la hacía tan característica y “El Espíritu Aleman” se imponía sobre el dolor y el trauma de lo ocurrido
Heinz Langue, Nacido el 2 de octubre de 1917 en Colonia, Alemania .
"Ases de la Luftwaffe” héroe de guerra aleman con el grado de Mayor, llegó a ocupar el cargo de Kommodore JG 51. Voló 76 misiones en la Batalla de GranBretaña, participó en la campaña de los Balcanes, Polonia, Rusia, Francia y en la Operación Barbaroja, nunca perdió a un compañero, voló en 628 misiones y logró 70 victorias. Fue condecorado con la Cruz de Caballero, Cruz de Hierro entre otras.
Durante la Guerra fue enviado a Buenos Aires, Argentina a integrarse al servicio Secreto e Inteligencia aleman llamado Operacion Bolívar, donde trabajó con destacados empresarios, agricultores y comerciantes alemanes de gran influencia, también viajó por otros países de la región destacando a Brasil y Chile, en este último fue jefe del servicio secreto, vivió en Valparaíso y posteriormente se radicó en el sur hasta el término de la guerra donde posteriormente regresaria a su país natal
Después de la guerra, Lange asistió a la Universidad de Kiel y estudió derecho recibiendo un doctorado en jurisprudencia ( Dr. jur. ). En agosto de 1950 comenzó su carrera trabajando para Gerling Insurance Group . Se retiró y jubiló en el año 1982
Lo que muy pocos saben es que regreso a Chile, en calidad de invitado especial, en el más absoluto secreto y para que no despertara sospechas llegó atribuyendo que su profesión era Ingeniero eléctrico y su llegada se atribuía a un gran amor, una profesora que se había ido a especializar a Alemania, donde habrían tenido una apasionada relación y posteriormente ella habría regresado a Chile y el no soporto la idea de no estar con ella. Su llegada fue invisible ya que lo hizo de una manera muy poco convencional, llegó abordo de su velero de 54 pies llamado Samoa, con el cual cruzó el Atlantico hasta México y posteriormente se dirigió a Chile. Su viaje fue abordado por tripulación experta de nacionalidad chilena. Finalmente se arraiga con su nave en el puerto de Talcahuano donde lo acogió prácticamente hasta el final de sus días.
Hainz Langue fallece a los 88 años en Bergisch Gladbach
Esta historia absolutamente desconocida para mi al momento de concretar la compra del Samoa y también desconocida por todas las personas vinculadas al velero fue sorprendente. Desde un principio este maravilloso barco mostró sus ganas de que yo me hiciera cargo de el, se necesitaba un capitán con mucha pasión y perseverancia para rescatar lo que por muchos años se había dejado estar. La forma en que llegue a el y el amor que despertó en mi en forma instantánea fue algo extraño ya que acostumbro a tener reacciones viscerales de esta magnitud, más aún cuando el proyecto se ha extendido por más de tres años en todo el proceso de restauración dedicado absolutamente a el.
Desde los artículos personales encontrados en lugares extrañísimos, algo así como una escondite para que alguien como yo las encontrara y que tuviera la sensibilidad y el respeto de no botarlos a la basura, muy al contrario, volvieron al lugar donde debieron siempre estar, en el baño del capitán
Son innumerables las muestras de su presencia a lo largo de los primeros seis años, es como si no me hubiera dejao zarpar, cada vez que estabamos  cerca se producia  alguna falla que nos obliga a prolongar más la salida y siempre fue a nuestro favor, como si fuera en gran amigo que me cuida desde el cielo
Todos los que conocieron a Hainz lo describen como un hombre extremadamente reservado, desconfiado y amante de su velero. Todos los días aparecía con su pintoresco carrito cargado de libros, se subía a bordo y ahí se quedaba todo el día. Su viajes abordo fueron muy pocos, siempre que zarpó fue acompañado de un selecto grupo de amigos, con quienes nunca tuvo la confianza de decirles la vida que había llevado
Actualmente, el velero fue rebautizado con el nombre de Florencia Sofía, en honor a mi hija menor que también nació con ese espíritu marinero tan característico de nuestra familia, que va desde un Almirante hasta un simple marino como yo

Así comenzó mi vida con este velero cargado de historias, silencios, señales y misterios. Pero lo que vino después —los años de reconstrucción, los golpes, los aprendizajes, las pérdidas, la llegada de mis hijos, la vida en Talcahuano, la pandemia y finalmente nuestro zarpe hacia Valdivia— terminó transformando no solo al barco, sino a toda nuestra familia. Lo que sigue es el relato de ese renacer, tal como lo vivimos, día a día, temporal tras temporal, hasta convertirnos en los navegantes que somos hoy.


No cabe dudas de que el velero estaba cargado de magia, estaba cargado de historias, y estaba cargado de un futuro extremadamente impredecible. El viaje de la restauración del velero fue muy largo, estaba lleno de situaciones complejas, la aventura amanecia  con nosotros y no se acostaba a descansar,  teniamos que estar preparados para lo peor esperando lo mejor, siempre la adrenalina era acendente .

Chile en el año 2018  viviria uno de los periodos mas revolucionario de los ultimos cuarenta años dejandonos en jaque los procesos de avance y restauracion, desde un estado de excepcion politica que llevo a prohibir la  entrada al lugar donde estaba fondeado el velero ya que se encontraba en la Marina El Manzano hubicada dentro de la Base Naval en Talcahuano y como civil era extremadamente compleja la situacion, pero gracias 

al apoyo del alto mando Naval esa medida fue anulada, permitiendonos continuar con los trabajos y avanzar lo mas rapidamente posible y zarpar a nuevos rumbos.

Estabamos nuevamente a full  y vislumbrando en el horizonte de nuestro zarpe y aparece un virus muy extraño y mortal que paralizaria  todo el planeta, la peor pandemia de la historia y Chile y Talcahuano no serian la excepcion. años fondeados, completamente aislados, sin ninguna posibilidad de continuar con los trabajos, las medidas fueron rigidas y el proceso de espera fue extremadamente largo.

El comercio cerrado, la mano de obra imposible de conseguir presagiaba un desafio nunca antes vivido, era el momento de asumir la mas grande crisis vivida y la resilencia era de vida o muerte. Solo, ejos de mi familia, con las restricciones de movimiento era facil caer, pero mi formacion como marino, mi Fe, mi pasion y mi fuerza interior me mostraron nuevas posibilidades de vida, nada mejor que vivir a boro de un velero

La falta de compañia  me llevo a hechar a andar mi creatividad e imaginacion, baje los tutoriales de Youtube y comence a realizar los trabajos de quienes eran fundamentales para lograr los objetivos, fueron ensallos y errores pero finalmente logre mis desafios ue yo mismo empezar a trabajar y empezar a aprender ciertas técnicas y ciertas profesiones que no tenían nada que ver con lo que yo había estudiado. Así como entré de lleno en la carpintería, en la electrónica, en la electricidad, en la mantención del velero, en la pintura, en fin. Esto llevó mucho tiempo y mucha gasta de dinero, absolutamente inviable, y finalmente después de mucho trabajo, de muchos malos ratos, pero también con una prueba, una autoprueba de fortaleza y perseverancia que nunca antes en mi vida la había vivido. Al poco tiempo o al año o dos años que llevaba trabajando solo en el velero, apareció mi hija Florencia, que se incorporó a vivir conmigo. Decidió a los trece años venirse a vivir con su papá y vivir esta experiencia de la vela, de la restauración y la vida a bordo y en contacto directo con el mar. Empezó a entrenar la Florencia en su velero que tenía chiquitito, que era un optimist y empezó a entrenar, a entrenar. Se hizo muy amiga de una niñita que era muy buena, era seleccionada nacional de optimist y finalmente después de un duro entrenamiento durante varios años, la Florencia logró el primer lugar en Chile. Salió campeona nacional femenino en optimist, en el Garrobo, marcando un precedente para la vela sureña. Un referente absoluto. Siguió adelante con su vela y en forma paralela me ayudó muchísimo a mí como capitán y como navegante a desarrollar las pequeñas actividades que yo estaba teniendo dentro de la bahía de Concepción de navegación. Ella me ayudaba con los nubos, con las velas, con el manejo de los vientos, haciéndome una inducción directa porque yo sabía muy poco con respecto a los veleros. Sabía navegar pero sabía muy poco con respecto a los veleros. El trabajo fue cada vez más importante, más intenso. Se empezaron a acercar algunas experiencias complejas como la muerte del electrónico que yo tenía en el velero y el fallecimiento de Samuel fue clave y ahí me tuve que entrar completamente a trabajar en la parte electricidad y aceptó el sistema eléctrico con tutoriales de YouTube y finalmente pudimos sacar en la parte eléctrica el bote a flote y cada una de las partes preparando el bote para nuestro zarpe que teníamos planificado. No teníamos claro cuál era nuestro próximo puerto. Habíamos pensado en Puerto William, habíamos pensado en Puerto Montt y también habíamos pensado en Valdivia. La situación dentro de la base naval cada día se hacía más compleja. Estuve ahí aproximadamente cinco años y medio y la verdad que nadie entendía el trabajo constante y perseverante de las personas que entendían el trabajo que se estaba haciendo. Hubo gente espectacular que me ayudó a desarrollar el bote, como Luis Mendoza, un oficial de la Armada que era profesor de vela de la Escuela de Grumete y otras muchas otras personas que me dieron todo su respaldo y todo su cariño para sacar adelante este proyecto. A la salida del almirante que estaba en ese momento en Talcahuano, en la zona naval, el cambio de mando, el nuevo almirante decidió que yo no podía continuar dentro de la base naval y tuve que salir al mundo civil a colocar mi bote pero con situaciones muy complejas porque el bote no estaba en condiciones todavía de salpar. Sin embargo, hicimos todo un esfuerzo. No había dónde dejarlo. En Talcahuano, siendo el principal puerto naval de Chile, no tiene una marina, no hay un buen muelle, no hay abastecimiento de servicios básicos, ni de agua, ni electricidad, ni de evacuar la agua servida, nada, absolutamente nada. Y es una característica prácticamente en todo Chile, donde la vida de mar es extremadamente compleja. Pienso escribir algún libro relatando un poco las experiencias que yo tuve desde el comienzo, los difíciles momentos que tuvimos para poder obtener agua y después para obtener luz. Tuvimos que instalar paneles solares y un sistema de carga batería súper importante con generadores a bordo para podernos abastecer de electricidad. Pero una vez que estábamos fuera, nos fuimos a vivir a La Poza de Talcahuano, en el medio del puerto, entre los pescadores y la gente que vivía en torno a la pesca, y fue una experiencia extraordinaria. Lo único que recuerdo de Talcahuano es su maravillosa gente, gente sencilla, muy sencilla, mucha gente con años bastante avanzados. El año que nos fuimos fue el año 2024. En julio, no, el año que nos fuimos a La Poza fue el año 2023. A fines del 23, y ahí nos recibió un barco con un... Estuvimos al principio en la boya, al frente de la tortuga Talcahuano, donde fuimos azotados duramente por un temporal que rompió los cabos de amarre y nos tuvo en una situación de emergencia extrema, y gracias al ancla del velero, pudimos salvarnos de no irnos a la roca, porque estábamos en ese momento sin motor. Y no estábamos sin motor porque habíamos hecho el primer intento de zarpe hacia Valdivia, y a la cuadra de la Isla Santa María se nos echó a perder la hélice del motor y tuvimos que regresar a Talcahuano, que fue una verdadera odisea. De ahí estuvimos aproximadamente un mes, al frente de la tortuga de Talcahuano, amarrada a una boya, donde se hizo este temporal muy fuerte, con vientos sobre 50 nudos, y estuvimos a punto. Así que, al día siguiente, la Capitanía de Puerto de Talcahuano nos obligó a irnos a la posa, donde estaban todas las embarcaciones pesqueras y relacionadas. Y también hay un pequeño club, que es el Sendil de Talcahuano, que depende de la Municipalidad de Talcahuano, está a cargo de un ingeniero con una vocación de profesor de vela extraordinaria,Esta vocación hizo grande Alcendir. Ronald ha hecho un tremendo trabajo. Tengo entendido que hoy día incluso hay hasta muelles para bileros ahí. Es decir, todo su equipo, su señora, y todos sus colaboradores, y todos los que están asociados de una u otra forma al Cendir de Talcahuano, han hecho un trabajo maravilloso, digno de destacar. Con recursos tremendamente precarios. Pero, la verdad, las cosas que han hecho un trabajo que quiero hacer notar, sobre todo por su esfuerzo y su tremenda calidad humana. Junto con esto, un poco antes del Cendir, estuvimos mucho tiempo avalogados al lado de La Perla, que es una embarcación grande, que es un restaurante flotante, que su armador es Elías Arancibia, un ex suboficial de la Armada, maniobra, que nos apoyó desde el principio, desde que llegamos a La Poza, nos cobijó y nos hizo llegar a su lado para compartir sus servicios básicos. Agua, que tenía acceso, y electricidad a través de los paneles solares. Una tremenda persona, un gran amigo, que hasta el día de hoy mantenemos relaciones y una amistad, espero que sea eterna. Al poco tiempo de que estábamos en esa situación, el día 7 de octubre de 2023, se subió a bordo del flotante de Inés Sofía mi hijo Clemente, y empezó a hacer tripulación definitiva a bordo de nuestro velero. Clemente ha sido un tremendo aporte, era la otra parte, la otra ala que nos hacía falta, una cooperación y un profesionalismo, porque también es navegante desde los 7 u 8 años, Clemente. Otro personaje que también estuvo a bordo durante mucho tiempo, casi un año, fue nuestra gatita Charlotte, que muchos de ustedes la conocen, es una gatita silvestre, blanco con negro, que nos ayudó a espantar a los ratones que se subían a bordo, y ella se ganó su primera medalla de oro, su condecoración, al agarrar al guarén más grande que se haya subido al velero. Y también teníamos una invasión de pájaros migratorios, y ellas se encargaban, ¿no es cierto?, de mantener a raya a estos pájaros que nos cagaban toda la cubierta. En fin, las aventuras fueron por todos lados, la intensidad de trabajo cada día se hacía más difícil. También teníamos unos compañeros de vida al lado del velero, vivimos casi un año rodeados de lobos marinos, nosotros salíamos en la noche y escuchábamos los ronquidos que estaban a un metro del bote, los lobos arriba de una pequeña plataforma donde nosotros nos habíamos instalado. Fue una experiencia maravillosa, me puedo llevar los mejores recuerdos, y nos llevamos los mejores recuerdos de Talcahuano, de su gente y su grupo impresionante de amigos, gente de buen corazón y de buena vida. Estoy muy emocionado. Este velero tiene su inscripción en Talcahuano, a mucha honra, y nos sentimos realmente felices. Nosotros también queremos recalcar el lado humano de toda la gente de las ferias de Talcahuano, que íbamos prácticamente todos los días a comprar nuestras verduras y frutas frescas, las carnicerías, y especialmente a una señora que nos vendía empanadas en un carrito, se las recomiendo, afuera del mercado de Talcahuano hay diez puestos de empanadas, no se pueden perder esas empanadas que son exquisitas, sobre todo la de camarón queso, espectacular. A todos los que van para allá les recomiendo de todas maneras pasar a comprar empanadas de queso de camarón afuera del mercado municipal. Después a los personajes, a los artesanos, a los fotógrafos, en fin, tanta gente que dejamos allá y que así ya más de un año que no vuelvo. Pero voy a volver a saludarlos y darle un tremendo abrazo a cada uno de ellos. A Lucho, a Lucho Mendoza, a Estuardo, a tantos amigos que dejé allá, indiscutiblemente y que hay un historial de gente extraordinaria. Esto de ser navegante uno va dejando amigos por todos lados. Posteriormente, la fecha cuando salpamos, después de un trabajo tremendo, decidimos darle punto final porque ya la plata se nos estaba acabando, la situación cada día se ponía más crítica económicamente para nosotros y tomamos la decisión ya de aventurarnos al mar y hacernos marinos de verdad. El día viernes 12 de julio del 2024, salpamos de la Avenida Concepción dejando atrás a nuestro querido Talcahuano, a toda su gente y a todos nuestros amigos y nos enfilamos hacia el mar adentro. Estuvimos navegando tres días y dos noches hasta llegar a Valdivia, esta ciudad maravillosa que nos estaba esperando con un montón de nuevos amigos y gente maravillosa, un entorno salvaje y llegar por fin a una marina con todas las comodidades, rodeado de extranjeros, de botes, botes nuevos y empezar a vivir nuestras experiencias desde allá. Así que desde ahí empezamos a aclimatarnos al clima, a las situaciones, a conocer un poquito más el río, ya teníamos la experiencia de haber navegado muchas millas a bordo del Florencio Sofía, acompañado en ese viaje de una tripulación maravillosa, ya por un lado por el capitán que era yo, después del segundo orden, un amigo de Algarrobo, famoso yatista que muchos de ustedes lo deben conocer, que se llama Andrés Leoy, después otro amigo más que ha sido político, bastante especial de la ciudad de Osorno, me refiero a Maurice Gaudí, un hombre extraordinario, un amigo puro amor, puro corazón, un chileno patriota, un hombre distinto que quiere hacer lo mejor para este mundo. Y posteriormente está mi hija Florencia, Clemente y Vaco, que fue el único que sobrevivió a todas las andanzas del Florencio Sofía en Talcahuano. Una vez que llegamos acá, empezamos a ver qué alternativas podíamos incorporar, y bueno, también tiempo atrás, en el año 2023, nos juntamos con un grupo de amigos de Canadá y decidimos crear una empresa de estudio científico con el fin de divulgar la información científica del bosque marino, de los bosques de macroalga, que se sabía muy poco. Empezamos a meternos en el mundo de la ciencia del mar y empezamos a enrolar a varios directores, uno de ellos la Michelle Raillet, que está en Canadá, Rubén Tucas, que está en Canadá, Jorge Aspillaga, que es un famoso abogado experto en derecho ambiental, medioambiental, y yo. Fuimos los cuatro directores y creamos una empresa que se llama Un Mar de Aventuras. Y empezamos a darle forma, forma, forma, y una vez que llegamos acá a Valdivia, tratamos de enrolar a un montón de empresarios dentro y fuera de Chile, se hizo muy difícil para poder que nos apoyaran en la confección y desarrollo de este proyecto. Como no encontramos mucho apoyo, decidimos abrir las puertas del Frense Sofía, que muchas personas ya nos habían comunicado a través de las redes que querían conocer nuestro sistema de vida, porque somos la única familia en Chile que vive a bordo de un velero. ¿Cuándo llegamos a la circulación, empezamos con el Instagram, empezamos a subir nuestro contenido de nuestra vida? Bueno, una vez que se subió la Florencia a bordo, ella se encargó de las redes sociales, porque yo no era muy hábil en eso, y empezó a hacer el Instagram, empezamos a crear el Instagram, Facebook y todo lo que significa las redes sociales. ¿Cuándo llegamos a Valdivia, qué empezamos a hacer? Bueno, entonces, la gente no empezó así, que quería viajar con nosotros, etc. Y el día 31 de diciembre, para el Año Nuevo, del 24 al 25, decidimos abrir el portalón e invitar a un grupo de personas a participar en esa noche del Año Nuevo. Y llegaron ocho personas a bordo, y tuvimos una fiesta maravillosa en la bahía Corral, viendo los fuegos artificiales de Corral por un lado, y los molinos por el otro. Ahí empezó nuestro viaje en el Florencia y Sofía, y empezamos poco a poco a sacar adelante nuestro proyecto, y hoy día podemos hacerEn realidad, nuestro proyecto de Un Mar de Aventuras. Un Mar de Aventuras fue creado hace ya varios años atrás, hace aproximadamente tres años atrás, en 2023. Ahí nos unimos amigos de la infancia con Michel Ravilet, Rubén Tucas, Jorge Aspillaga. Entonces, bueno, empezamos a sacar datos de nuestro proyecto. Empezamos, abrimos el portalón del Florencia Sofía, ya la gente empezó a entrar y empezamos a hacer estos viajes con contenido científico, enfocado en la ciencia, en la divulgación científica del río, en su historia, y sacar a la gente a vivir una experiencia en velero, para promocionar la vela, para promocionar este deporte maravilloso, y también para que la gente tomara conciencia de la maravilla que tiene Valdivia y de los cuidados que debe tener junto a sus humedales.

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